Finalmente, Rosalía llegó a la ciudad de Buenos Aires en medio de una expectativa tan enorme como la polémica que la rodea.
La artista española, que agotó cuatro funciones en tiempo récord y promete una serie de shows imponentes en el Movistar Arena, aterrizó en la madrugada de este jueves tras días de tensión por el escándalo que desató en redes sociales cuando reposteó un video en contra de la selección argentina luego de la final del Mundial 2026. En medio de la situación, sus primeros pasos por suelo argentino generan expectativa.
La artista llegó cerca de las dos y media de la mañana en un vuelo privado directo desde Chile al FBO de Ezeiza. El avión no pudo aterrizar de regreso en San Fernando debido a que ese aeropuerto no brinda servicio en horario nocturno. Por ese motivo, el aterrizaje se realizó en Ezeiza, bajo un estricto operativo de seguridad.
La logística incluyó una serie de medidas poco habituales incluso para figuras internacionales de su calibre. Apenas terminó su show en Chile, Rosalía se subió a una camioneta que la trasladó directamente al aeropuerto, donde la esperaban su equipo y un despliegue de seguridad reforzada. En Ezeiza, además de la combi y la camioneta exclusiva de la artista, se sumaron cuatro vehículos adicionales: uno para el staff recién llegado, dos asignados a seguridad y otro destinado exclusivamente al equipaje. El avión, de fuselaje blanco con detalles metálicos y capacidad para 15 o 20 personas, transportó solo a seis integrantes del equipo, lo que refuerza el hermetismo que se buscó mantener durante todo el viaje.
En paralelo, su paso por Chile fue más tranquilo, pero no estuvo exento totalmente de polémicas, ya que en uno de sus conciertos la cantante dijo desde el escenario: “¡Que tiemble y que retumbe la tierra!”. Algunos aficionados consideraron que fue una frase desafortunada considerando la condición sísmica de Chile, que ha sufrido terremotos muy destructivos en su historia, como el del 27 de febrero de 2010 de magnitud 8.8.
A pesar del escándalo, el fenómeno Rosalía no muestra síntomas de agotamiento. La expectativa por sus shows en Buenos Aires se mantiene intacta, con miles de fanáticos listos para recibirla y disfrutar de su música en vivo.