La tendencia busca reducir la exposición a plataformas digitales ante la preocupación por su impacto psicológico
Un número creciente de jóvenes de la Generación Z está optando por dejar de lado sus teléfonos inteligentes en favor de dispositivos básicos, conocidos popularmente como “teléfonos tontos”, con el objetivo de frenar sus hábitos en las redes sociales. Este fenómeno surge como respuesta a la creciente preocupación por el impacto que las plataformas digitales tienen en la salud mental de los usuarios más jóvenes. Para muchos, la desconexión no solo representa una búsqueda de bienestar psicológico, sino también una forma de explorar una época previa a la omnipresencia de los móviles conectados.
El caso de Kendall Schrohe, residente de Washington, D.C., de 23 años, ilustra este cambio de paradigma. Schrohe describe que, al perder su iPhone y cambiarlo por un teléfono plegable, experimentó una sensación de alivio inmediato. Su experiencia es compartida por otros jóvenes que, ante la presión constante de las redes sociales, buscan alternativas tecnológicas menos absorbentes.
Según datos de Pew Research, en 2025 aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses accedían a plataformas como YouTube y Facebook al menos una vez al día. El promedio entre adolescentes era aún mayor: la Asociación Estadounidense de Psicología encontró que estos dedicaban casi cinco horas diarias a las redes sociales.
Otras compañías, como Light Phone, ofrecen modelos aún más minimalistas, mientras que firmas tecnológicas como Brick han desarrollado dispositivos complementarios que se conectan a los teléfonos inteligentes para bloquear el acceso a redes sociales.
Además, hay quienes optan por utilizar tecnología de smartphone con aplicaciones que restringen selectivamente el uso de plataformas sociales, equilibrando así la funcionalidad moderna con el deseo de desconexión.