A raíz de un llamado al 911 efectuado por un vecino, se comisionó un móvil policial al domicilio, donde el propietario manifestó haber escuchado ladrar a sus perros, constatando posteriormente la presencia de un joven de 17 años en la parte trasera de la vivienda, próximo a unos muebles.

Con la llegada del personal actuante, se procedió al traslado del menor a la dependencia policial correspondiente. Tras verificar el inmueble, el propietario manifestó no constatar faltantes ni daños en la vivienda.
Se labran las actuaciones correspondientes y se pone el procedimiento a disposición de la autoridad judicial competente.