Cientos de familias permanecen incomunicadas, sin luz ni agua potable, y con estructuras que podrían colapsar
El epicentro del terremoto de magnitud 7,4 que estremeció a Colombia el lunes se localizó en San José del Palmar, un municipio chocoano de cerca de 5.800 habitantes que hoy enfrenta una serie de dificultades sociales y logísticas tras el desastre. La localidad permanece parcialmente incomunicada, sin electricidad, con graves daños materiales y sin acceso terrestre operativo. El alcalde, León Fabio Marín Moncada, confirmó que no se han registrado víctimas mortales en la zona urbana, lo que atribuyó a un “balance positivo” pese a la gravedad de los daños. La cifra oficial indica que unas 400 viviendas resultaron dañadas y al menos 20 edificaciones se desplomaron.
El municipio no cuenta con rutas alternas de acceso ni conexiones directas dentro de su propio departamento. La única carretera está bloqueada por deslizamientos y escombros, lo que imposibilita la llegada de ayuda por vía terrestre. Solo los helicópteros han podido transportar insumos de emergencia y personal de rescate, mientras los habitantes expresan su temor a quedar olvidados. Las comunidades rurales aledañas, dispersas por la geografía montañosa y atravesadas por ríos, se encuentran particularmente aisladas. La falta de señal telefónica agrava la incomunicación, y los reportes de daños aún no pueden darse por concluidos debido a la imposibilidad de acceder a todas las veredas.