Una muestra con más de 370 piezas milenarias del Líbano viajó hasta París en medio de bombardeos y amenazas, en un esfuerzo por preservar un legado histórico único en el mundo
Más de 1.000 años antes de que Homero escribiera sobre el viaje de Odiseo de regreso a casa a través del Egeo, los comerciantes marítimos del actual Líbano ya se aventuraban aún más lejos, vendiendo su preciada madera de cedro de las laderas del Monte Líbano por todo el Mediterráneo oriental. Estos comerciantes, que más tarde serían conocidos como fenicios, provenían de Biblos, una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo. Durante un tiempo, a partir del año 3000 a. C., fue el centro de transporte de madera más importante del Mediterráneo.
Este verano en el hemisferio norte, una amplia colección de objetos de Biblos se exhibió en el Instituto del Mundo Árabe de París, en colaboración con el Ministerio de Cultura del Líbano, responsable de las antigüedades y el patrimonio cultural del país. Sin embargo, al igual que la expedición de Ulises, la muestra tuvo un viaje arduo que pone de manifiesto cómo el conflicto actual en Oriente Medio amenaza no solo la vida humana, sino también el arte, la arquitectura y el patrimonio cultural de la región.
En la inauguración de la muestra, Anne-Claire Legendre, presidenta del instituto, afirmó que la exposición era un recordatorio de “nuestro deber” de preservar la historia y el patrimonio de Oriente Medio de “toda forma de borrado”. La exposición se concibió como una forma de mostrar los recientes e importantes hallazgos en Biblos realizados por arqueólogos libaneses y franceses, y de persuadir a los posibles turistas de que el Líbano era, como dijo Marie-Antoinette Gemayel, conservadora del Museo Nacional de Beirut, “más que un lugar de guerra: tenemos una historia, una civilización”.
Pero para 2024, cuando estaba previsto que las piezas volaran a París, estalló un conflicto abierto en el Líbano entre Israel y Hezbolá, el grupo militante apoyado por Irán, que se oponía a la guerra de Israel en Gaza. El ministerio decidió posponer la exposición por temor a que el convoy que transportaba las piezas al aeropuerto pudiera convertirse en objetivo.
Pero a los conservadores también les preocupaba el daño que pudiera sufrir el sitio. Según el Ministerio de Cultura del Líbano, en los primeros días de la guerra de 2024, los bombardeos israelíes dañaron media docena de sitios patrimoniales del Líbano, llegando incluso a arrasarlos en algunos casos. Israel afirma que Hezbolá utiliza yacimientos arqueológicos y edificios históricos como escondites o como tapadera para los túneles que el grupo ha construido para ocultar armas y operativos. La oficina de prensa de Hezbolá negó estas afirmaciones.
Se había fijado una nueva fecha para el espectáculo esta primavera, pero en febrero, Israel y Estados Unidos iniciaron su guerra contra Irán. Hezbolá entonces atacó a Israel en solidaridad con Teherán. A su vez, Israel lanzó otra campaña de bombardeos sobre el Líbano y envió tropas al sur del país. El Ministerio de Cultura se mostró reacio a posponer la exposición por segunda vez. Sin embargo, los curadores decidieron reservar media docena de los objetos más valiosos, incluido un obelisco, que, de resultar dañado, jamás podrían ser reemplazados.
“Biblos es un sitio excepcional, incluso dentro del Líbano”, afirmó Chanteau, quien ha trabajado allí durante años. Añadió que, si bien el sitio abarcaba tan solo unas 15 hectáreas, contenía “toda la historia de la humanidad”. Entre los 370 objetos de la exposición, destacan las vainas para dagas con intrincados bajorrelieves de metal y las corazas doradas con elaborados grabados de abejas, follaje y criaturas fantásticas, que aluden a la importancia del mundo natural. También se pueden admirar representaciones de faraones egipcios que parecen sacadas de Egipto, y, procedente de la Roma imperial tardía, un mosaico que representa el rapto de la princesa fenicia Europa por el dios Zeus, transformado en toro blanco.