En el mítico Estadio Azteca, la Selección de Colombia sacó a relucir toda la jerarquía de nuestro fútbol sudamericano y pisó firme en su debut absoluto en el Mundial 2026. Con un fútbol vertical, ofensivo y de alto vuelo, los dirigidos por el argentino Néstor Lorenzo derrotaron con autoridad por 3-1 a Uzbekistán, demostrando que están para pelearle de igual a igual a cualquiera en esta Copa del Mundo.
El partido se destrabó a los 40 minutos de la primera mitad gracias a una combinación espectacular. La gran figura de la noche, Luis Díaz, armó una jugada bárbara por el sector izquierdo y sacó un centro quirúrgico para la irrupción de Daniel Muñoz. El lateral derecho, mostrando una vocación ofensiva formidable, apareció vestido de centrodelantero y la mandó a guardar de primera para estampar un 1-0 merecido con el que se irían al descanso.
En el complemento, el combinado asiático adelantó sus líneas y logró capitalizar una desatención defensiva a los 60 minutos, cuando Abbosbek Fayzullaev marcó la igualdad transitoria de cabeza. Lejos de achicarse o entrar en el nerviosismo, la respuesta de Colombia tuvo el sello de la pura jerarquía. Solo cinco minutos después, a los 65′, Gustavo Puerta frotó la lámpara para habilitar a Luis Díaz, quien definió cruzado con una categoría total para devolverle la tranquilidad al banco cafetero. Ya sobre el cierre, en el noveno minuto de adición (90+9′), apareció la garra del “Bichito” Jaminton Campaz —muy conocido en nuestro fútbol por jugar con Di María en Rosario Central—, quien sentenció la historia de cabeza tras una enorme jugada repleta de corazón por parte del “Cucho” Hernández.
La alegría de nuestros hermanos colombianos es total y no es para menos, ya que la primera fecha del grupo les sonrió por completo. En el primer turno de la jornada, República Democrática del Congo dio el gran batacazo al amargarle el debut al Portugal de Cristiano Ronaldo con un empate 1-1.
Esta victoria ratifica el excelente proceso que viene comandando Néstor Lorenzo, consolidando una idea de juego donde la experiencia de James Rodríguez se acopla a la perfección con la velocidad y el desequilibrio de piezas clave como Jhon Arias y el propio “Lucho” Díaz. Colombia no solo sumó tres puntos de oro, sino que se sacó de encima los lógicos nervios del debut mundialista mostrando pasajes de altísimo nivel colectivo.



