Las medidas en Instagram y Facebook incluyen pausas, menos reproducción automática y cambios en filtros, pero expertos advierten que muchos menores podrían esquivarlas con VPN, cuentas de adultos u otras vías
Meta acordó pagar más de 17 mil millones de dólares y aceptar nuevas restricciones para adolescentes en Instagram y Facebook en un caso iniciado por 47 estados, el Distrito de Columbia y varios territorios de Estados Unidos, un pacto que busca responder a la acusación de que la compañía diseñó sus plataformas para volverlas adictivas para los menores.La demanda, presentada en 2023, derivó en un acuerdo que fija un límite de dos horas diarias de uso, prohíbe la navegación nocturna y bloquea las notificaciones durante el horario escolar.
Según explicó Jason Kint, director ejecutivo de Digital Content Next, esa cifra eleva a cerca de 25 mil millones de dólares el total de acuerdos extrajudiciales vinculados con abusos contra la protección del consumidor que involucran a Meta, Facebook e Instagram. En este contexto, la discusión entre expertos en salud, tecnología, abogados y analistas ya no se concentra en si habrá cambios, sino en su alcance real, siendo una de las dudas centrales es si la empresa podrá aplicar de manera efectiva los nuevos controles y evitar que los adolescentes los eludan.
Según The News York Times, Sophia Choukas-Bradley, profesora asociada de psicología en la Universidad de Pittsburgh, sostuvo que las funciones de Facebook e Instagram que se modificarán están entre las más perjudiciales para la salud adolescente. Identificó, en particular, el desplazamiento infinito y la reproducción automática de videos como mecanismos que mantienen a los jóvenes atrapados en la plataforma.
La académica explicó al medio que se trata de herramientas que “aprovechan y apuntan directamente a los deseos de los adolescentes de seguir experimentando placer”. Advirtió que dejar de revisar y de desplazarse “puede resultar muy difícil” cuando existe la expectativa de una recompensa inmediata. Meta informó que los adolescentes podrán desactivar la reproducción automática y recibirán avisos después de 15 minutos de tiempo continuo frente a la pantalla para fomentar un uso intencional.
Asimismo, Choukas-Bradley consideró positivo que se desactiven ciertos filtros cosméticos. La profesora señaló que las aplicaciones que alientan a las adolescentes a alterar sus rostros y cuerpos contribuyen a crear un nuevo ideal con el que luego se comparan de forma constante. A su juicio, ese proceso puede derivar en insatisfacción corporal, un factor de riesgo para la ansiedad y la depresión.