Valen y Lana, dos de las mujeres trans que fueron atacadas en los bosques de Palermo por un grupo de decenas de jóvenes y adolescentes durante la madrugada del domingo contaron en diálogo con el influencer Martín Cirio el horror que sufrieron y dieron detalles de la difícil situación que atraviesan las trabajadoras sexuales al momento de ejercer la prostitución en esa zona de la Ciudad de Buenos Aires.
En ese sentido, afirmaron que el grupo de agresores fue mucho mayor al que trascendió. Según su relato, no fueron 50 personas las que participaron del ataque, sino 200.
“Soy la más golpeada, porque estoy tapada. Tenemos muchas compañeras a las que les han roto la cabeza. Es un poco shockeante ver ahora toda la repercusión que hay, con tanto odio, tanta violencia y tanta agresividad de parte de jóvenes y adolescentes. La mayoría fueron menores de edad. Eran un grupo aproximadamente de 200 personas; se habla de que fueron 50 o 40, pero no, fueron más o menos 200 en bicicleta. No se puede dimensionar la cantidad de gente que había ahí. El bosque es grande, pero en esa esquina había diez chicas, que fuimos las más golpeadas”, relató Valen.
“La mayoría eran menores. En el video se veía muy poca gente, pero eran mucho más (…) Todo lo cubrían las bicicletas, las chicas tenían que correrse al costado”, dijo Lana, a su turno.
El ataque contra mujeres trans en los Bosques de Palermo ocurrió en la madrugada del domingo, luego de una bicicleteada nocturna convocada para el 31 de octubre con un recorrido previsto entre el skatepark de Aeroparque y Núñez. Un grupo ajeno a esa convocatoria desvió a parte de los participantes hacia los bosques palermitanos, donde se produjo la agresión, registrada en videos que luego se viralizaron en redes sociales.
“A cinco realmente nos rompieron la cabeza. Tengo una amiga que tiene cinco tajos, cinco puntos en la cabeza. Hay un video, yo lo tengo, en el que me pegan con un palo; llegué a agarrarlo para defenderme, porque si me quedaba en el piso me mataban y no estaría contándola acá. Fueron a todo. Además, fue armado, premeditado, porque se organizaron: en la zona roja no hay botellas, palos, fierros ni piedras, así que ese grupo ya estaba armado y cargado”, relató Valen.
“Nosotras estábamos trabajando cuando el grupo de jóvenes dio primero una vuelta a la zona para reconocer el terreno y decidir cómo actuar. Las doscientas bicicletas recorrieron todo el circuito y, al otro lado del bosque, empezaron a molestar a las chicas: les tocaban la cola, las golpeaban, intentaban robarles la cartera. Nosotras estábamos sentadas donde hay un grupo de bicicletas del gobierno. Cuando los grupos volvieron a pasar, se detuvieron en Alcorta y avenida Los Ombúes, pararon a otras chicas y ahí empezó todo el quilombo: de la nada comenzaron a tirar palos”, continuó.
Por su parte, Lana denunció falta de protección por parte de las policías de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, y hasta contó episodios violentos sufridos por parte de las fuerzas de seguridad.
“Es una cuestión de poder: son policías, tienen armas y ejercen poder sobre personas que estamos en una situación de vulnerabilidad. Encima, no podemos decir nada, porque ellos pueden mancharte. A muchas chicas las han desnudado en los bosques; a mí me desnudaron hace tres meses para buscar si tenía droga. Te agarran la cartera, se la llevan y te dejan contra un árbol, lejos de las cámaras o de los domos. Te llevan a otro lugar y quizás te ponen una “bombita” o algo de “magic” entre tus pertenencias. Muchos policías caen en estados alterados; se nota en la mirada, están nerviosos y caóticos. También muchas chicas han sufrido abusos dentro de las comisarías”, contó la mujer.
“Por ejemplo, Sofía Fernández, una chica trans de Pilar, murió en una celda. No podés denunciar a la misma gente que te hizo daño: es una desprotección total. Además, los casos no suelen ser categorizados como transhomicidios o travesticidios, sino como homicidios. Hay una situación de transodio, un odio hacia la identidad, que fomenta agresiones y perjudica a las personas trans. No es lo mismo que un homicidio común: a una persona trans la pueden matar por el hecho de ser trans”, agregó Lana.