El Gobierno mira con atención a un trío de apellidos que coquetean con la idea de presentarse en las elecciones de 2027.
“Milei compite contra sí mismo”. En Casa Rosada el mantra rector se repite hasta el hartazgo: el futuro de La Libertad Avanza como espacio gobernante depende mucho menos de la identidad de sus adversarios que de la pericia oficial para recuperar a una sociedad que empezó a perder la paciencia. En la intimidad del poder, la Mesa Política lo viene debatiendo sin excesos de romanticismo: aunque no lo griten en público, son conscientes de que el gran objetivo de cara a 2027 es conseguir que los argentinos que reconocieron el equilibrio fiscal, el ordenamiento de las variables macro y la baja de la inflación vuelvan a sentir que esos logros también mejoran sus vidas. “Si nosotros hacemos las cosas bien, Javier es reelecto. Si las hacemos mal, nos vamos a casa”, simplifica uno de los funcionarios más gravitantes de la administración violeta. La teoría parece sencilla. Llevarla a la práctica viene siendo bastante más complicado.
Por eso, si bien hacia afuera le restan trascendencia, en el ecosistema libertario siguen con una mezcla de curiosidad, escepticismo y algo de tensión la aparición de figuras que merodean la carrera presidencial desde afuera de la política tradicional. Ninguno lanzó formalmente una candidatura. Ninguno sabe todavía si terminará haciéndolo. Algunos ni siquiera tienen decidido cuándo van a resolver su futuro. Pero tres apellidos empezaron a repetirse en despachos políticos, reuniones empresariales y conversaciones del siempre inquieto Círculo Rojo: el predicador evangélico Dante Gebel, el banquero Jorge Brito y el empresario de medios Daniel Hadad.
En Balcarce 50 objetan, sin embargo, la primera etiqueta que se les suele pegar. “¿Outsiders de qué? De las urnas, en todo caso”, se pregunta en estas horas uno de los principales armadores de la rosca proselitista. No lo plantea con sorna, aclara enseguida. Y desarrolla su punto: “No hicieron carrera electoral ni administraron el Estado, pero tampoco son desconocidos que acaban de descubrir los pliegues del poder argentino. Acá preferimos decirles insiders porque trabajan y se mueven desde hace décadas en ámbitos muy importantes. En ese sentido, me preocupan más ellos que un loco que venga completamente de afuera. Eso ya pasó en 2023”.