El escritor Fernando Aramburu asegura que fue el asesinato del senador socialista Enrique Casas, en 1984, la primera víctima de ETA que conocía personalmente, el que lo marcó y lo decidió a dar voz literaria a las víctimas del terrorismo.

Aramburu y los también escritores Luisa Etxenike e Irati Goikoetxea han participado en la inauguración de la exposición Narrar la herida: Las víctimas de ETA y la literatura, en la que han contado sus experiencias con el terrorismo, en el centro memorial de víctimas del terrorismo de Vitoria (capital de la provincia de Álava y sede oficial del Parlamento y el Gobierno del País Vasco). La muestra coincide con el décimo aniversario de la publicación de Patria (2016), la novela que llevó a las víctimas de ETA a las listas de los libros más vendidos.
“Fue un atentado sin relevancia, pero de alguna manera para mí fue un sonido que venía de fuera que me interpelaba, que me decía que lo que yo estaba escribiendo era insuficiente o que había otras posibilidades de expresarse”.
Pocos años después, ocurrió el hecho que lo marcó, el asesinato del senador socialista Enrique Casas, en 1984, la primera persona asesinada que Fernando Aramburu conocía personalmente. “Me marcó muy fuertemente, me causó una conmoción muy potente. Vi como introducían su féretro en la casa del pueblo en el barrio de Gros y, en ese momento, de una manera ingenua tal vez, adopté un compromiso personal que he mantenido en adelante”, ha relatado.
“Un compromiso –ha añadido– que consiste en dos cosas: una, en dar cabida literaria a las víctimas de terrorismo, relatar su destino, su dolor, sus circunstancias cotidianas, y por otro lado, sostener públicamente un discurso sin tapujos contra el terrorismo de ETA”.