El líder de Soda Stereo cerró en Caracas en 2010 el que sería el recital de su despedida, antes de la crisis de salud que lo llevó a una internación de más de cuatro años
El 4 de septiembre de 2014 murió Gustavo Cerati, a los 55 años, luego de permanecer en coma durante 1571 días, es decir, poco más de cuatro años. El desenlace se produjo por un paro cardiorrespiratorio en la habitación 116 de la Clínica ALCLA, en Buenos Aires, adonde había sido trasladado desde Venezuela tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) el 17 de mayo de 2010. A 12 años del fallecimiento, el recorrido de sus últimos años en el escenario, la crisis médica que atravesó y el entorno que lo sostuvo durante la extensa internación reconstruyen el capítulo final del líder de Soda Stereo.
Todo comenzó la noche del 15 de mayo de 2010, cuando Cerati ofreció en Caracas el que sería el último concierto de su carrera, en el Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar. El recital formaba parte de la gira Fuerza Natural, iniciada en 2009 para presentar su quinto álbum solista, un trabajo que el propio músico describía como una síntesis de toda su trayectoria. Vestido de blanco, abrió el show con la canción homónima del disco y desplegó una lista de 25 temas junto a sus músicos habituales, entre ellos Richard Coleman, Fernando Samalea, Gonzalo Córdoba y Anita Álvarez de Toledo.
La primera parte del repertorio estuvo dedicada por completo a Fuerza Natural, con temas como “Magia”, “Deja vú” y “Cactus”, interpretados en el orden exacto del álbum, una regla artística que Cerati sostuvo durante toda la gira. Después llegaron canciones de Bocanada, Ahí vamos y Amor amarillo, además de “Tratame suavemente”, de Soda Stereo, que había incorporado al set para estrenar en vivo una guitarra doble cuello Mosrite. Durante “Lago en el cielo”, uno de sus temas preferidos, improvisó un solo mucho más extenso que en otras fechas de la gira. “Esa noche, en Caracas, el solo de viola que se mandó fue muchísimo más largo que de costumbre”, recordó Coleman en el libro Cerati, conversaciones íntimas, de Gustavo Bove. Sería la última canción que Cerati tocaría en su vida. El cierre del show incluyó un gesto que nadie imaginó como definitivo: se llevó la mano al corazón, lanzó un beso al público y se despidió con la frase “Hasta la próxima, chau”.