La reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional enfrenta un obstáculo clave: la falta de respaldo en el Senado para aprobar uno de sus puntos centrales, la eliminación definitiva de las PASO.

Aunque desde la Casa Rosada aseguran que mantendrán la iniciativa como una prioridad, el oficialismo todavía no consigue los 37 votos necesarios para avanzar con el proyecto. La resistencia proviene principalmente de sectores de la UCR, el PRO y bloques provinciales, que rechazan eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias y proponen, en cambio, que pasen a ser optativas.
La propuesta forma parte de una reforma más amplia que también contempla la implementación de Ficha Limpia, cambios en el financiamiento de los partidos políticos, modificaciones a la Boleta Única de Papel y nuevas reglas para el reconocimiento de los partidos nacionales.
Ante la falta de consensos, el tratamiento del proyecto se demoraría hasta después del receso invernal, mientras el Gobierno intenta sumar apoyos entre gobernadores y bloques dialoguistas. Sin embargo, desde el oficialismo reconocen que el principal escollo sigue siendo la eliminación de las PASO, una medida que genera diferencias incluso entre sus potenciales aliados.
En paralelo, también continúa el debate sobre Ficha Limpia. Mientras el PRO y parte de la oposición plantean tratar esa iniciativa por separado para facilitar su aprobación, la Casa Rosada busca mantener todo el paquete dentro de una única reforma electoral.
Por ahora, el futuro del proyecto dependerá de las negociaciones políticas que se desarrollen durante las próximas semanas. El Gobierno mantiene su intención de modificar las reglas electorales de cara a las elecciones de 2027, aunque todavía deberá conseguir los apoyos necesarios para convertir la iniciativa en ley.