La Selección Mexicana hizo vibrar a las más de 80 mil almas presentes en el Coloso de Santa Úrsula y dio un paso firme en su Copa del Mundo. En un partido de alta intensidad correspondiente a los 16avos de final, el equipo dirigido por Javier Aguirre superó con autoridad a Ecuador por 2 a 0, asegurando su ansiado boleto a la siguiente instancia del certamen.

El conjunto azteca supo golpear en los momentos justos durante una primera mitad que rozó la perfección ofensiva. A los 22 minutos, Julián Quiñones desató la locura en las tribunas al marcar el 1 a 0 tras una gran asistencia de Roberto Alvarado. Apenas nueve minutos más tarde, a los 31, apareció la jerarquía del goleador Raúl Jiménez para conectar un nuevo ataque, ampliar la ventaja y sellar el resultado que terminaría siendo definitivo.
En el complemento, Ecuador intentó reaccionar y adelantó sus líneas buscando desesperadamente el descuento, pero chocó de manera constante contra una estructura defensiva local inquebrantable. La impotencia se apoderó del combinado sudamericano en el tramo final, lo que derivó en un cierre friccionado, repleto de amonestaciones y que culminó con la expulsión del defensor Piero Hincapié a los 94 minutos por exceso verbal.
El impacto de la dolorosa eliminación fue inmediato y trajo fuertes consecuencias en el vestuario visitante. Minutos después de finalizado el encuentro, Sebastián Beccacece confirmó en conferencia de prensa su salida como director técnico de la selección ecuatoriana. “No tengo reproches”, aseguró el estratega, poniéndole fin a su ciclo tras no poder alcanzar el objetivo de avanzar de ronda en la máxima cita.
Con la euforia a flor de piel, el invicto intacto y el respaldo incondicional de su gente, México ya tiene la mira puesta en su próximo desafío mundialista. En los octavos de final, el Tri se medirá ante el vencedor del cruce entre Inglaterra y República Democrática del Congo, con la ilusión más viva que nunca de seguir haciendo historia en casa.