La Justicia de Córdoba condenó a prisión perpetua a Fernando Soria, de 59 años, conocido públicamente como el “manosanta de Alta Gracia” o “líder espiritual”, tras encontrarlo culpable de una serie de delitos que incluyeron abusos sexuales, estafas y femicidio.

Soria, oriundo de Santiago del Estero, permanece detenido en el penal de Bouwer desde abril de 2023, cuando la investigación judicial logró reunir numerosos elementos de prueba que derivaron en su imputación y posterior juzgamiento.
El condenado se presentaba como “decano y sanador de luz” y había construido una importante red de seguidores a través de escuelas y espacios dedicados al desarrollo espiritual. Desde un predio ubicado sobre la Ruta Provincial 5, en el ingreso a Alta Gracia, ofrecía charlas vinculadas a la energía, el crecimiento personal y supuestas prácticas de sanación.
La causa comenzó a partir de las denuncias realizadas por dos de sus seguidores, una madre y su hijo, quienes lo acusaron de haber cometido abusos sexuales. Con el avance de la investigación, se incorporaron nuevos testimonios y denuncias que derivaron en imputaciones por abuso sexual simple, abuso sexual con acceso carnal y estafas reiteradas.
Según se ventiló durante el proceso judicial, Soria cobraba importantes sumas de dinero por sus sesiones y ejercía una fuerte influencia sobre sus seguidores. Los investigadores sostuvieron que existía un contexto de manipulación psicológica que facilitaba el sometimiento de las víctimas. Además, surgieron denuncias relacionadas con situaciones de violencia de género.
La investigación también determinó que el acusado mantenía una estructura de discípulas y colaboradoras en distintas localidades de la provincia, entre ellas Río Segundo y el valle de Punilla. Algunas de estas mujeres, que ocupaban roles de referencia dentro de la organización, también fueron imputadas en el marco de la causa.
Uno de los hechos más graves incorporados al expediente fue la muerte de una de las denunciantes. La mujer se quitó la vida y la investigación judicial concluyó que existía una relación entre esa decisión y las secuelas psicológicas derivadas de los abusos denunciados. A partir de esa conclusión, la acusación contra Soria fue ampliada e incluyó el delito de femicidio.
Tras el juicio, el tribunal resolvió imponer la pena máxima contemplada por la legislación argentina y condenó a Fernando Soria a prisión perpetua, cerrando uno de los casos judiciales más impactantes de los últimos años en la provincia de Córdoba.