El meteorólogo y divulgador científico Fernando Confessore murió este viernes a los 58 años. Durante más de tres décadas fue una de las figuras más reconocidas de la televisión argentina a la hora de informar sobre el clima y el pronóstico del tiempo.
La noticia fue confirmada por su familia y comunicada al aire por sus compañeros de Todo Noticias. Mario Massaccesi fue quien anunció su fallecimiento durante la mañana y recordó que Confessore había formado parte de TN desde diciembre de 1995.
Según las primeras informaciones, Confessore sufrió una descompensación durante la madrugada en su vivienda del barrio porteño de Versailles. Su esposa llamó al 911 y, al llegar, efectivos policiales comenzaron con maniobras de RCP, a las que luego se sumó personal del SAME. Los intentos de reanimación no tuvieron éxito.
Nacido en Buenos Aires el 18 de julio de 1968, Confessore comenzó su formación vinculada a la aviación antes de especializarse en meteorología. En 1992 egresó de la Universidad de Buenos Aires como pronosticador meteorológico universitario y ese mismo año comenzó a trabajar en el Servicio Meteorológico Nacional, donde se desempeñó hasta 1994.
En diciembre de 1995 se incorporó a ARTEAR y comenzó su extensa trayectoria en TN y El Trece. Dos años después asumió como columnista y presentador del tiempo en TN de 7 a 9 y también participó de programas de El Trece. Con el paso de los años se convirtió en una presencia habitual de la pantalla, además de formar parte de TN Agro y realizar trabajos en radio.
Su carrera también estuvo marcada por la divulgación científica. En 2000 realizó un curso de la Organización Meteorológica Mundial sobre comunicación científica en los medios y, en 2006, publicó junto a Mauricio Saldívar el libro Meteorología para todos, pensado para acercar los conocimientos sobre el clima al público general.
La despedida de sus compañeros reflejó el lugar que había construido durante tres décadas frente a las cámaras. Para millones de argentinos, Confessore fue durante años simplemente “el del tiempo”, una de esas caras familiares que acompañaban la rutina cotidiana y que explicaban, con un lenguaje sencillo, qué iba a pasar con el clima.
Su muerte deja una de las trayectorias más extensas de la meteorología televisiva argentina.