La segunda ceremonia inaugural del Mundial 2026 no cumplió con las expectativas que había generado en la previa. Canadá tuvo su gran presentación como país anfitrión, pero una serie de inconvenientes terminaron opacando una jornada que debía ser histórica.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la presencia de importantes espacios vacíos en las tribunas del estadio de Toronto. A diferencia del clima festivo que suele acompañar este tipo de eventos, la imagen de sectores sin ocupar generó comentarios entre los fanáticos y en las redes sociales.
A esto se sumó un problema técnico que afectó uno de los momentos centrales del espectáculo. La organización tenía previsto desplegar una gigantesca réplica de la Copa del Mundo sobre el campo de juego, pero la puesta en escena no pudo concretarse como estaba planificada.
Además, varios espectadores señalaron que el ambiente dentro del estadio estuvo lejos de la intensidad que se esperaba para una ceremonia inaugural mundialista. Aunque hubo presentaciones musicales y un importante despliegue artístico, la respuesta del público no alcanzó el nivel de otras aperturas recientes de la Copa del Mundo.
La ceremonia formó parte de una particularidad histórica del Mundial 2026, que por primera vez cuenta con tres países anfitriones y, en consecuencia, tres eventos inaugurales diferentes: México, Canadá y Estados Unidos.
Más allá de las críticas al espectáculo, todas las miradas ahora se trasladan al campo de juego, donde Canadá busca ser protagonista en su debut mundialista ante Bosnia y Herzegovina.
La fiesta del fútbol continúa, aunque la inauguración canadiense dejó sensaciones encontradas entre los aficionados.






