El proyecto, aprobado el jueves en el Senado, retrotrae el régimen a sus criterios originales y cambia la base sobre la que se calcula el descuento.
El sistema de subsidios al gas naturaldistingue desde hace más de dos décadas entre distintas regiones del país. Ese esquema, creado en 2002, fue ampliado en 2021 y multiplicó la cantidad de hogares alcanzados por el beneficio. Esta semana, el Congreso avanzó con una reforma que redefine ese criterio y que impacta de lleno en la provincia de Buenos Aires.
El Senado aprobó este jueves, por 38 votos a favor y ocho en contra, la reforma al régimen de Zonas Frías que ya contaba con media sanción de Diputados desde mayo. La nueva ley elimina el subsidio automático en la boleta de gas para 1,24 millones de hogares distribuidos en 94 municipios de la provincia de Buenos Aires. A nivel nacional, el impacto alcanza a unos 3,35 millones de usuarios.
La reforma retrotrae el esquema al criterio climático original del régimen, creado en 2002. De esta manera, solo conservan el beneficio los usuarios de la Patagonia, de Malargüe (Mendoza) y de la Puna. Quedan afuera todos los distritos que se habían incorporado con la ampliación sancionada en 2021, impulsada por el entonces diputado Máximo Kirchner, que había multiplicado los beneficiarios de 950.000 a 4 millones de hogares e incluido zonas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis y otras provincias sin condiciones climáticas extremas.
Ese cambio en la base de cálculo implica que incluso los usuarios que permanecen dentro del régimen, como los hogares patagónicos, tendrán aumentos: las estimaciones manejadas durante la negociación ubican ese incremento en torno al 25% para la zona histórica. Para garantizar el respaldo en la Cámara alta, el Gobierno había negociado en agosto un acuerdo paralelo con gobernadores del norte del país. A cambio del apoyo, se comprometió a ampliar los subsidios eléctricos para las zonas bioambientales cálidas y muy cálidas durante los meses de mayor temperatura: el bloque adicional para la Zona Muy Cálida subiría de 300 a 550 kWh, y el de la Zona Cálida, de 150 a 300 kWh, entre noviembre y abril. Ese compromiso no quedó incorporado al texto de la ley y se instrumentará mediante una resolución en el Boletín Oficial.
Los hogares de las zonas excluidas no quedan necesariamente sin asistencia. Para acceder al SEF deberán acreditar vulnerabilidad socioeconómica. El criterio fijado en el proyecto establece un tope de ingresos equivalente a tres Canastas Básicas Totales, que actualmente equivalen a exactamente $4.816.491 para una familia tipo. También accederán en forma directa los hogares con Certificado de Vivienda Familiar del ReNaBaP, los veteranos de Malvinas y aquellos con un integrante con Certificado Único de Discapacidad, aunque estos últimos casos serán evaluados por la Secretaría de Energía.
Para quienes queden fuera del SEF, el impacto en la factura será considerable. Un informe de Ieral, de la Fundación Mediterránea, proyectó que un hogar de Bahía Blanca con un consumo promedio de 118 metros cúbicos mensuales pasaría de pagar $19.945 a $39.890, un incremento del 100%. Para los usuarios de esa misma ciudad que sí califiquen para el subsidio focalizado, la suba sería del 22%. El secretario de Energía, María Carmen Tettamanti, estimó que quienes pierdan el beneficio en las zonas templadas afrontarán aumentos de aproximadamente $15.000 por mes.