Una variación de apenas unos milímetros puede alterar un punto de referencia esencial para los satélites que orbitan el planeta. El desplazamiento estacional del agua, el hielo y el aire mueve el centro de masa de la Tierra respecto de su centro geométrico, según una investigación liderada por científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en California.
El fenómeno no modifica la forma visible del planeta ni supone un cambio brusco en su rotación. Aun así, importa para los sistemas que requieren una localización precisa desde el espacio, como la navegación por satélite, la elaboración de mapas y las mediciones de altitud. El estudio, publicado en la revista Geophysical Journal International, plantea además que el movimiento anual es menor de lo calculado en estimaciones anteriores.
La Tierra no es una esfera rígida y homogénea. La acumulación de nieve, las lluvias, el desplazamiento de agua entre continentes y océanos, la pérdida de hielo y los cambios en la atmósfera redistribuyen grandes cantidades de masa a lo largo del año.
Esa redistribución provoca que el geocentro, el punto que representa el centro de masa del planeta, se desplace respecto del centro geométrico. En términos sencillos, el centro geométrico sería el punto medio de una esfera perfecta; el centro de masa, en cambio, depende de dónde se concentra el peso de todo lo que compone la Tierra.
Los movimientos llegan a varios milímetros, una distancia reducida para la vida cotidiana, pero relevante para instrumentos que calculan posiciones desde miles de kilómetros de altura. La NASA indicó que dos estimaciones internacionales realizadas en 2017 y 2023 diferían en siete milímetros, una brecha casi equivalente a la magnitud del fenómeno que buscaban medir.
Por ese motivo, el equipo encabezado por el geocientífico Donald Argus, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL), desarrolló un método destinado a reducir la incertidumbre.
“Ahora calculamos que el desplazamiento anual del centro de masa de la Tierra es cerca de la mitad de lo que creíamos hace ocho años”, afirmó Argus. El investigador añadió que los resultados sugieren que el volumen de agua y aire que se traslada entre hemisferios es menor de lo supuesto hasta ahora.