La investigación continúa abierta y el dirigente sindical permanece imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad.
La madrugada del martes pasado, la influencer Candela Arizaga protagonizó un dramático episodio al salir corriendo semidesnuda y en estado de shock de un edificio en el barrio porteño de Belgrano para pedir ayuda, situación que derivó en la detención transitoria de Facundo Moyano, su pareja desde enero. Ayer lunes, el dirigente sindical rompió el silencio en una entrevista con Telefe, su exposición mediática continuó este martes con un mano a mano con Mario Massaccesi, en TN. “No hago ninguna autocrítica, volvería a hacer lo mismo”, lanzó.
Actualmente, Moyano se encuentra libre pero formalmente imputado por los delitos de lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, además de contar con una estricta orden de restricción de acercamiento de 300 metros y prohibición de contacto con Arizaga mientras avanza la investigación.
Para defender su accionar, sostuvo que actuó ante una situación que, según su relato, fue extrema y en la que consideró que la vida de su pareja podía estar en peligro. Afirmó que Arizaga atravesó lo que describió como un “brote psicótico” y aseguró que previamente habría sufrido un episodio cardíaco por el que, según contó, debió realizarle maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Lo cierto es que uno de los puntos sobre los que lo consultaron fue el consumo de drogas. Aclaró que no vio que Arizaga hubiera consumido sustancias durante el episodio y evitó presentar como propia una versión que no pudiera confirmar. Además, sostuvo que un brote psicótico no necesariamente está relacionado con eso.
A medida que avanza la causa, Moyano tiene una restricción de acercamiento y una prohibición de contacto con Arizaga. El propio dirigente hizo referencia a esa medida durante la entrevista: “Sé que ella está bien porque la vi hablando en los medios, tengo el teléfono de la madre, no voy a escribirle, es parte de las restricciones”.