El santo del pan y del trabajo nació en Venecia, estudió en Padua y Roma, trabajó en Nápoles bajo la corona española
Hay una curiosa paradoja en la historia religiosa argentina: uno de los santos con el que más profundamente se identifica nuestro pueblo, aquel que cada 7 de agosto convoca multitudes en las iglesias a él dedicadas a lo largo y ancho del país, nació a miles de kilómetros de estas tierras. San Cayetano, el santo del pan y del trabajo, parece tener una biografía escrita con los mismos trazos que forman nuestra identidad nacional: una mezcla de pueblos, culturas, lenguas y caminos.
Porque si algo caracteriza a la Argentina es ser un mosaico de naciones entremezcladas y sus culturas. Somos hijos de los pueblos originarios, de la herencia hispánica, de las corrientes inmigratorias italianas, españolas, francesas, árabes, judías, eslavas y de tantas otras comunidades que llegaron a estas tierras buscando un futuro. Nuestra identidad no nació pura ni aislada: nació del encuentro. Y hasta el santo que muchos argentinos sienten como propio tiene una historia profundamente internacional.
Cayetano de Thiene nació en 1480 en Vicenza, dentro de los territorios de la Serenísima República de Venecia, pero su vida no quedó encerrada en los límites de su ciudad natal. Como tantos hombres de su tiempo, recorrió distintos mundos políticos y culturales. Realizó sus estudios en la Universidad de Padua, ciudad perteneciente a la República de Venecia y posteriormente se trasladó a Roma, dentro de los Estados Pontificios, donde obtuvo formación jurídica y entró en contacto con la vida de la Iglesia universal. Allí comenzó un camino que lo llevaría a la renovación espiritual de su época y a la fundación de la Orden de los Clérigos Regulares, comúnmente llamados: “Teatinos”.
Por eso la devoción a este santo cruzó el océano y llegó a tierras americanas de la mano de España. Su culto arribó primero a Santiago del Estero, una de las ciudades más antiguas del actual territorio argentino, desde donde comenzó lentamente a difundirse, junto con los santos españoles.